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A veces nos
preguntamos: "Señor, ¿por qué tenemos
que pasar por todos estos quebrantos y dificultades?"
Pero hay muchas
cosas que el Señor no te puede revelar por adelantado,
pues aún no estás listo para ellas. Tienes que
pasar por diversas pruebas desconociendo lo que hay en el futuro
para ver de qué eres capaz, para que se demuestre tu
lealtad y tu fortaleza, para medir tu fidelidad, ¡para
ver si estás dispuesto a hacer lo que sea que Dios te
pida!
Si desde el
principio el Señor te contara el final, todo sería
demasiado fácil; sería como darte la solución
a una adivinanza o como armar el rompecabezas por ti. Eso no
sería una prueba.
A pesar de
que en cierto sentido le duela, a Dios le gusta ver cómo
sales adelante a pesar de todas las pruebas y dificultades.
¡Disfruta al verte ganar la carrera, soportar la aflicción
y la batalla, luchar hasta el final y vencer!
Si aguantas
la prueba y la superas, Dios podrá hacer por tu intermedio
cosas aún mayores que antes, al estar en el centro de
Su voluntad, donde Él sabe que encajas mejor, realizando
esa labor específica que te tiene reservada, lo que Dios
más quiere que hagas.
¡No
te conformes, pues, con nada que no sea lo mejor que Él
quiere para ti!
¡Aguanta!
¡Está a la vuelta de la esquina! ¡Y vale
la pena! (Ap.3:11)
Desconozco
su autor
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