| Dichoso
el anciano que valora su ancianidad,
porque en su atardecer sabrá
dar gracias a Dios por el
gran don de la vida.
Dichoso
el anciano que es portador
de paz y energía
creadora, porque contribuirá
hasta el último momento
a la construcción
del mundo.
Dichoso
el anciano que se mantiene
optimista, porque no tendrá
la sensación de haber
desperdiciado su vida.
Dichoso
el anciano, que se acerca
al sufrimiento de los demás,
porque nunca carecerá
de compañía.
Dichoso
el anciano que no fomenta
el egoísmo de vivir
buscando sus seguridades,
porque las encontrará
cubiertas todas por añadidura.
Dichoso
el anciano que viviendo
su pobreza siembra alegría
a su alrededor, porque conocerá
el gozo de vivir.
Dichoso
el anciano que acepta con
mirada confiada y serena
sus limitaciones, porque
descubrirá la felicidad
de la sencillez.
Dichosos
y felices todos los ancianos
que encontrándose
solos y abandonados continúan
amando porque se sentirán
amados por Dios.
Desconozco
su autor
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