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El
niño se siente
feliz,
balanceándose
en el columpio.
Una niña se acerca
y le pide subir.
El abuelo sentado en
el banco,
deja hacer a los niños,
sin intervenir.
El
niño se niega
bajar del columpio,
la niña exclama:
¡Yo quiero subir!.
El diálogo se
acentúa con enfados,
y el abuelo del niño,
sigue sin intervenir.
¡Yo soy más
fuerte!
Repite el niño
a viva voz.
Tú eres y serás
siempre débil,
así mi abuelo
me explicó.
¿Quién
es tu abuelo de tan
poca razón?.
Yo tengo un abuelo que
siempre me enseña,
la igualdad entre tú
y yo.
El
niño sigue balanceándose.
El niño sigue
alzando la voz.
Yo soy y seré
más fuerte,
así mi abuelo
me explicó.
Mi
abuelo pega a mi abuela
y mi padre; de mi abuelo
también aprendió.
Siendo ahora yo niño,
he aprendido
que la fuerza del hombre,
siempre es superior.
¡Me
voy, niño malicioso!.
Que cuando seas mayor,
sólo podrás
enseñar,
todo lo malo que tu
abuelo te enseñó.

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