|
Un
hombre recibió una carta de su
mejor amigo anunciándole que le
haría llegar un hermoso tapiz,
tejido con sus propias manos para ofrecerle
el esfuerzo de su amistad; le decía
que estaba bordado en oro, que representaba
preciosas escenas de cacería, y
tenía unos colores preciosos...
que simbolizaban la luminosidad de la
amistad que les unía a pesar de
la distancia.
Al
recibir el paquete, días más
tarde, lo abrió de prisa y lleno
de nervios por la carga emocional que
para él significaba aquel detalle.
Pero inmediatamente, la decepción
inundó cada uno de sus poros...
Era un montón de hilos mal tejidos
y nudos mal distribuidos por todas partes.
Las preciosas escenas de cacería
había más que verlas, imaginarlas;
las hilaturas de oro sólo se adivinaban,
y los colores eran un insulto al arte.
Aún así, era un regalo de
su mejor amigo, e intentaba valorar el
esfuerzo latente en aquel símil
de ¿alfombra extravagante? Le resultaba
muy difícil verlo con buenos ojos.
De
repente, sin darse cuenta, dio la vuelta
al tapiz, posiblemente para evitar el
sufrimiento a sus pensamientos. Y entonces
quedo admirado por el derroche de belleza...
Lo había estado mirando al revés.
Ahora aparecieron los riquísimos
matices de colores, las bellísimas
escenas de cacería, los esplendidos
encajes bordados en oro, y al mismo tiempo,
el brillo de la amistad. Su amigo se había
quedado corto con sus elogios... Y él
con su confianza.
A
veces hay que saber mirar para poder ver.
No siempre debemos fiarnos de nuestros
ojos porque puede haber ante nosotros
un cristal, que aunque transparente, desfigure
la verdadera realidad.
Desconozco
su autor

| Música
: |
David
Lanz |
|
Desert
Rain (edit) |
|
Para
imprimir esta página:

|
|
Copyright 2003-2008 ©LnYamuni
All Rights Reserved.
|
|