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MARTES
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Santos:
Francisca Romana, viuda y Gregorio de Nisa,
obispo. Beato Marcelo Callo, laico. Feria (Morado)
ANTÍFONA
DE ENTRADA (Sal 16, 6. 8)
Yo
te invoco porque tú me respondes, Dios
mío; atiéndeme y escucha mis palabras.
Cuídame como a la niña de tus
ojos y cúbreme bajo la sombra de tus
alas.
ORACIÓN
COLECTA
Que
tu gracia, Señor, nos acompañe,
para que nos impulse a entregarnos a tu servicio
y nos obtenga siempre tu ayuda. Por nuestro
Señor Jesucristo...
LITURGIA
DE LA PALABRA
Lectura
del libro del profeta Daniel: 3, 25. 34-43
En
aquel tiempo, Azarías oró al Señor,
diciendo: "Señor, Dios nuestro,
no nos abandones nunca; por el honor de tu nombre
no rompas tu alianza; no apartes de nosotros
tu misericordia, por Abraham, tu amigo, por
Isaac, tu siervo, por Jacob, tu santo, a quienes
prometiste multiplicar su descendencia, como
las estrellas del cielo y las arenas de la playa.
Pero ahora, Señor, nos vemos empequeñecidos
frente a los demás pueblos y estamos
humillados por toda la tierra, a causa de nuestros
pecados. Ahora no tenemos príncipe ni
jefe ni profeta; ni holocausto ni sacrificio
ni ofrenda ni incienso; ni lugar donde ofrecerte
las primicias y alcanzar misericordia. Por eso,
acepta nuestro corazón adolorido y nuestro
espíritu humillado, como un sacrificio
de carneros y toros, como un millar de corderos
cebados. Que ése sea hoy nuestro sacrificio
y que sea perfecto en tu presencia, porque los
que en ti confían no quedan defraudados.
Ahora te seguiremos de todo corazón;
te respetamos y queremos encontrarte; no nos
dejes defraudados. Trátanos según
tu clemencia y tu abundante misericordia. Sálvanos
con tus prodigios y da gloria a tu nombre".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Azarías
y sus hermanos suplican a Dios en medio de su
desamparo. Ellos son portavoces de la fe confiada
de Israel. El corazón quebrantado y el
espíritu humillado son la mejor ofrenda
que podemos presentar al Señor.
Del
salmo 24 R/. Sálvanos, Señor,
tú que eres misericordioso.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos
en ti nuestra esperanza. R/.
Acuérdate, Señor, que son eternos
tu amor y tu ternura. Según ese amor
y esa ternura, acuérdate de nosotros.
A/.
Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero, guía
por la senda recta a los humildes y descubre
a los pobres sus caminos. R/.
ACLAMACIÓN
(JI 2, 12-13) R/. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor,
conviértanse a mí de todo corazón
porque soy compasivo y misericordioso. R/.
Lectura
(Proclamación) del santo Evangelio según
san Mateo: 18, 21-35
En
aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús
y le preguntó "Si mi hermano me
ofende, ¿cuántas veces tengo que
perdonarlo? ¿Hasta siete veces?".
Jesús le contestó: "No sólo
hasta siete, sino hasta setenta veces siete".
Entonces Jesús les dijo: "El Reino
de los cielos es semejante a un rey que quiso
ajustar cuentas con sus servidores. El primero
que le presentaron le debía diez mil
talentos. Como no tenía con qué
pagar, el señor mandó que lo vendieran
a él, a su mujer, a sus hijos y todas
sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor,
arrojándose a sus pies, le suplicaba
diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagaré
todo'. El rey tuvo lástima de aquel servidor,
lo soltó y hasta le perdonó la
deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor,
se encontró con uno de sus compañeros,
que le debía poco dinero. Entonces lo
agarró por el cuello y casi lo estrangulaba,
mientras le decía: 'Págame lo
que me debes'. El compañero se le arrodilló
y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo
pagaré todo'. Pero el otro no quiso escucharlo,
sino que fue y lo metió en la cárcel
hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compañeros se
llenaron de indignación y fueron a contar
al rey lo sucedido. Entonces el señor
lo llamó y le dijo: 'Siervo malvado.
Te perdoné toda aquella deuda porque
me lo suplicaste. ¿No debías tú
también haber tenido compasión
de tu compañero, como yo tuve compasión
de ti?'. Y el señor, encolerizado, lo
entregó a los verdugos para que no lo
soltaran hasta que pagara lo que debía.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial
con ustedes, si cada cual no perdona de corazón
a su hermano". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Este
episodio pone de relieve la dificultad que encuentra
el corazón humano para liberarse de la
seducción de las riquezas. Quien siga
a Jesús tendrá que reajustar sus
relaciones personales, pero también sus
opciones vitales.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Que
este sacrificio que vamos a ofrecerte nos purifique,
Señor, de nuestros pecados y nos obtenga
la ayuda de tu poder. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Prefacio
I-V de Cuaresma.
ANTÍFONA
DE LA COMUNIÓN (Sal 14, 1-2)
Señor
¿quién puede hospedarse en tu
casa y descansar en tu monte santo? El que procede
honradamente y practica la justicia.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que
nuestra participación en este misterio,
renueve, Señor, toda nuestra vida y nos
alcance tu perdón y tu ayuda Por Jesucristo,
nuestro Señor.
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