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SÁBADO
18
Santos:
Juan I. Papa y mártir; y Rafaela María
Porras, fundadora. Beata Blandina Merten, religiosa.
Vísperas
I de mañana: todo propio. Tomo II: p.
1033. Para los fieles: p. 356. Edición
popular: pp. 452 y 289. Feria (Blanco)
LOS
DISCÍPULOS QUE DAN TESTIMONIO
Hch
28, 16-20. 30-31; Jn 21, 20-25
Tanto
Juan, testigo principal en el cuarto Evangelio,
como Pablo, testigo de la resurrección
de Jesús que comparece ante el tribunal
del emperador, rinden de distintas maneras y
en diversas circunstancias, su testimonio sobre
el Señor que da sentido pleno a su vida.
Para la comunidad del discípulo amado
el testimonio fehaciente del apóstol
Juan es suficiente para mantenerse unida a la
oferta de vida que han recibido. Han conocido
la luz, han pasado de la muerte a la vida y
eso les basta para ser fieles al Hijo. El apóstol
Pablo, como bien confiesa en muchos relatos
autobiográficos, vivió intensamente
su adhesión a Jesús, afrontando
prisiones, golpes, juicios y maltratos cuantas
veces fuera necesario. Dispuestos ambos a sancionar
con su vida, entregada hasta el límite,
consiguieron la autoridad moral suficiente para
acreditarse como testigos del Señor resucitado
delante de numerosos creyentes.
Misa
matutina
ANTÍFONA
DE ENTRADA (Hch 1, 14)
Animados
de un mismo espíritu, los discípulos
perseveraban en la oración, en compañía
de algunas mujeres, de María, la Madre
de Jesús, y de los parientes de éste.
Aleluya.
ORACIÓN
COLECTA
Al
concluir estas fiestas de Pascua concédenos,
Señor, que la alegría de saber
que hemos resucitado con tu Hijo, transforme
toda nuestra vida. Por nuestro Señor
Jesucristo...
LITURGIA
DE LA PALABRA
Pablo
permaneció en Roma y predicaba el Reino
de Dios.
Del
libro de los Hechos de los Apóstoles:
28, 16-20. 30-31
En
aquellos días, cuando llegamos a Roma,
se le permitió a Pablo vivir en una casa
particular, con un soldado de guardia. Tres
días después de su llegada, convocó
a los judíos principales, y una vez reunidos,
les dijo:
"Hermanos, sin haber hecho nada en contra
de mi pueblo, ni de las tradiciones de nuestros
padres, fui preso en Jerusalén y entregado
a los romanos. Ellos, después de interrogarme,
querían ponerme en libertad, porque no
encontraron en mí nada que mereciera
la muerte. Pero los judíos se opusieron
y tuve que apelar al César, sin pretender
por ello acusar a mi pueblo. Por esta razón
he querido verlos y hablar con ustedes, pues
llevo estas cadenas a causa de la esperanza
de Israel". Dos años enteros pasó
Pablo en una casa alquilada; ahí recibía
a todos los que acudían a él,
predicaba el Reino de Dios y les explicaba la
vida de Jesucristo, el Señor, con absoluta
libertad y sin estorbo alguno. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del
salmo 10 R/. El Señor verá a los
justos con complacencia. Aleluya.
Desde su santo templo allá en el cielo,
donde tiene su trono y su morada, los ojos del
Señor miran al mundo y examina a los
hombres su mirada. R/.
Examina a inocentes y malvados y aborrece al
que ama la violencia. Pues es justo el Señor
y ama lo justo, a los justos verá con
complacencia. R/.
ACLAMACIÓN
(Cfr. Jn 16, 7. 13) R/. Aleluya, aleluya.
Yo les enviaré el Espíritu de
la verdad, y Él los irá guiando
hasta la verdad plena, dice el Señor.
R/.
Éste
es el discípulo que ha escrito estas
cosas, y su testimonio es verdadero.
Del
santo Evangelio según san Juan: 21, 20-25
En
aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: "Sígueme".
Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás
de ellos el discípulo a quien Jesús
amaba, el mismo que en la cena se había
reclinado sobre su pecho y le había preguntado:
'Señor, ¿quién es el que
te va a traicionar?'. Al verlo, Pedro le dijo
a Jesús: "Señor, ¿qué
va a pasar con éste?". Jesús
le respondió: "Si yo quiero que
éste permanezca vivo hasta que yo vuelva,
¿a ti qué? Tú, sígueme".
Por eso comenzó a correr entre los hermanos
el rumor de que ese discípulo no habría
de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría,
sino: `Si yo quiero que permanezca vivo hasta
que yo vuelva, ¿a ti qué?'. Éste
es el discípulo que atestigua estas cosas
y las ha puesto por escrito, y estamos ciertos
de que su testimonio es verdadero. Muchas otras
cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran
una por una, no cabrían en todo el mundo
los libros que se escribieran.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Que
el Espíritu Santo nos purifique, Señor,
de nuestras culpas y nos prepare a celebrar
dignamente tu santa Eucaristía. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Prefacio
de Pascua o de la Ascensión.
ANTÍFONA
DE LA COMUNIÓN (Jn 16, 14)
El
Espíritu Santo me glorificará,
porque recibirá de mí, dice el
Señor, lo que les irá comunicando.
Aleluya.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor,
que tu amor paterno proteja siempre a quienes
has salvado por medio de la pasión de
tu Hijo, y que Cristo resucitado sea la fuente
de todas nuestras alegrías. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
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