|
DOMINGO
14
IV
DOMINGO DE CUARESMA
Santos:
Matilde de Alemania, reina, y Paulina de Fulda,
religiosa. Beato Plácido Riccardi, presbítero
(Morado o Rosa).
ANTÍFONA
DE ENTRADA (cfr. Is 66, 10-11)
Alégrate,
Jerusalén, y todos ustedes los que la
aman, reúnanse. Regocíjense con
ella todos los que participaban de su duelo
y quedarán saciados con la abundancia
de sus consuelos.
No
se dice Gloria.
ORACIÓN
COLECTA
Dios
nuestro, que has reconciliado contigo a la humanidad
entera por medio de tu Hijo, concede al pueblo
cristiano prepararse con fe viva y entrega generosa
a celebrar las fiestas de la Pascua. Por nuestro
Señor Jesucristo...
LITURGIA
DE LA PALABRA
Lectura
del libro de Josué: 5, 9. 10-12
En
aquellos días, el Señor dijo a
Josué: "Hoy he quitado de encima
de ustedes el oprobio de Egipto".
Los israelitas acamparon en Guilgal, donde celebraron
la Pascua, al atardecer del día catorce
del mes, en la llanura desértica de Jericó.
El día siguiente a la Pascua, comieron
del fruto de la tierra, panes ázimos
y granos de trigo tostados. A partir de aquel
día, cesó el maná. Los
israelitas ya no volvieron a tener maná,
y desde aquel año comieron de los frutos
que producía la tierra de Canaán.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La
celebración de la Pascua en Guilgal es
la culminación de las promesas y la ratificación
última de la alianza. Dios, fiel a su
Palabra, entrega una tierra generosa que alimenta
a los hijos de Israel.
Del
salmo 33 R/. Haz la prueba y verás qué
bueno es el Señor.
Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo. Yo me
siento orgulloso del Señor, que se alegre
su pueblo al escucharlo. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos
todos juntos su poder. Cuando acudí al
Señor, me hizo caso y me libró
de todos mis temores. R/.
Cotilla en el Señor y saltarás
de gusto, jamás te sentirás decepcionado,
porque el Señor escucha el clamor de
los pobres y los libra de todas sus angustias.
R/.
Lectura
de la segunda carta del apóstol san Pablo
a los corintios: 5,17-21
Hermanos:
El que vive según Cristo es una creatura
nueva; para él todo lo viejo ha pasado.
Ya todo es nuevo. Todo esto proviene de Dios,
que nos reconcilió consigo por medio
de Cristo y que nos confirió el ministerio
de la reconciliación. Porque, efectivamente,
en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo
y renunció a tomar en cuenta los pecados
de los hombres, y a nosotros nos confió
el mensaje de la reconciliación. Por
eso, nosotros somos embajadores de Cristo, y
por nuestro medio, es como si Dios mismo los
exhortara a ustedes. En nombre de Cristo les
pedimos que se dejen reconciliar con Dios.
Al que nunca cometió pecado, Dios lo
hizo "pecado" por nosotros, para que,
unidos a Él, recibamos la salvación
de Dios y nos volvamos justos y santos. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Donde
hay un cristiano hay una humanidad nueva. La
anterior es una declaración grandilocuente
a los ojos de algunos, programa y exigencia
permanente para quienes nos decidamos a vivir
el Evangelio de Jesús.
ACLAMACIÓN
(Lc, 18) 11/. Honor y gloria a ti, Señor
Jesús.
Me levantaré, volveré a mi padre
y le diré: "Padre, he pecado contra
el cielo y contra ti". R/.
Lectura
(Proclamación) del santo Evangelio según
san Lucas: 15, 1-3. 11-32
En
aquel tiempo, se acercaban a Jesús los
publicanos y los pecadores para escucharlo.
Por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban
entre sí: "Éste recibe a
los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Un hombre tenía dos hijos, y el
menor de ellos le dijo a su padre: `Padre, dame
la parte de la herencia que me toca'. Y él
les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo
menor, juntando todo lo suyo, se fue a un país
lejano y allá derrochó su fortuna,
viviendo de una manera disoluta. Después
de malgastarlo todo, sobrevino en aquella región
una gran hambre y él empezó a
padecer necesidad. Entonces fue a pedirle trabajo
a un habitante de aquel país, el cual
lo mandó a sus campos a cuidar cerdos.
Tenía ganas de hartarse con las bellotas
que comían los cerdos, pero no lo dejaban
que se las comiera.
Se puso entonces a reflexionar y se dijo: `¡Cuántos
trabajadores en casa de mi padre tienen pan
de sobra, y yo, aquí, me estoy muriendo
de hambre! Me levantaré, volveré
a mi padre y le diré: Padre, he pecado
contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme
hijo tuyo. Recíbeme como a uno de tus
trabajadores'.
Enseguida se puso en camino hacia la casa de
su padre. Estaba todavía lejos, cuando
su padre lo vio y se enterneció profundamente.
Corrió hacia él, y echándole
los brazos al cuello, lo cubrió de besos
El muchacho le dijo: 'Padre, he pecado contra
el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme
hijo tuyo'.
Pero el padre les dijo a sus criados: ¡Pronto!,
traigan la túnica más rica y vístansela;
pónganle un anillo en el dedo y sandalias
en los pies; traigan el becerro gordo y mátenlo.
Comamos y hagamos una fiesta, porque este hijo
mío estaba muerto y ha vuelto a la vida,
estaba perdido y lo hemos encontrado'. Y empezó
el banquete.
El hijo mayor estaba en el campo y al volver,
cuando se acercó a la casa, oyó
la música y los cantos. Entonces llamó
a uno de los criados y le preguntó qué
pasaba. Este le contestó: 'Tu hermano
ha regresado y tu padre mandó matar el
becerro gordo, por haberlo recobrado sano y
salvo'. El hermano mayor se enojó y no
quería entrar.
Salió entonces el padre y le rogó
que entrara; pero él replicó:
'¡Hace tanto tiempo que te sirvo, sin
desobedecer jamás una orden tuya, y tú
no me has dado nunca ni un cabrito para comérmelo
con mis amigos! Pero eso sí, viene ese
hijo tuyo, que despilfarró tus bienes
con malas mujeres, y tú mandas matar
el becerro gordo'.
El padre repuso: 'Hijo, tú siempre estás
conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero era
necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque
este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto
a la vida, estaba perdido y lo hemos encontrado'
". Palabra del Señor. Gloria a ti,
Señor Jesús.
Los
cristianos que se sienten merecedores de recibir
reconocimientos de parte de Dios, los que se
creen buenos y piadosos, son invitados a ensanchar
su perspectiva y a reconocer la magnanimidad
del Padre que ama a todos sus hijos.
Credo
ORACIÓN
UNIVERSAL
Con
plena confianza en el amor del Padre, que nunca
abandona a sus hijos, presentémosle nuestras
plegarias cantando: Kyrie, eléison.
Por la Iglesia. Para que se renueve y crezca
cada día más en la fidelidad al
Evangelio. Kyrie, eléison.
Por los pastores de la Iglesia. Para que den
siempre un buen testimonio de fe y de esperanza.
Kyrie, eléison.
Por los seminaristas Para que vivan llenos del
amor de Dios y de un profundo espíritu
de servicio a los hermanos. Kyrie, eléison.
Por nuestras comunidades cristianas. Para que
de ellas surjan jóvenes dispuestos a
seguir a Jesús en el ministerio sacerdotal.
Kyrie, eléison.
Por los que sufren el hambre y la pobreza, aquí
y en todo el mundo. Para que todos los hombres
y mujeres de buena voluntad trabajemos decididamente
para combatir esa terrible injusticia. Kyrie,
eléison.
Por nosotros. Para que la Eucaristía
que hoy celebramos fortalezca nuestra fe y dé
nuevo impulso a nuestra conversión cuaresmal.
Kyrie, eléison. Protégenos, Señor,
y sálvanos y ten piedad. Tú, que
vives y reinas por los siglos de los siglos.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Te
presentamos, Señor, llenos de alegría,
estas ofrendas para el sacrificio y pedimos
tu ayuda para celebrarlo con fe sincera y ofrecerlo
dignamente por la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio
I o II de Cuaresma.
ANTÍFONA
DE LA COMUNIÓN (Lc 15, 32)
Deberías
alegrarte, hijo mío, porque este hermano
tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido
y lo hemos encontrado.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios
nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene
a este mundo, ilumina nuestros corazones con
el resplandor de tu gracia, para que nuestros
pensamientos te sean agradables y te amemos
con toda sinceridad. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
UNA
REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- En numerosas
ocasiones hemos escuchado esta parábola.
Hermosa y esperanzadora como pocas. Una espiritualidad
del reencuentro, así como la reconciliación
fraterna y filial surgen directamente de este
pasaje evangélico. La parábola
es de sobra conocida. Su vigencia en nuestro
quehacer cotidiano es evidente. Un corazón
noble se alegra de las bondades y alegrías
ajenas. Un corazón mezquino se empequeñece
y se enfada ante el bienestar de los demás.
El hermano mayor no soporta la compasión
desmedida del Padre. En el contexto de nuestros
problemas actuales necesitamos tomar aliento
de este mensaje y alentar todas las iniciativas
que abonen al diálogo, el entendimiento
y la reconciliación entre los mexicanos.
No es posible pasarnos la vida entera simulando,
engañando o tramando confrontaciones
que nos desgastan. La envidia y la cortedad
de miras causan enormes daños a nuestra
nación. De alguna manera, es posible
traducir el mensaje de la parábola a
nuestro contexto para trabajar en pro de proyectos
inclusivos que pongan el interés nacional
y el bienestar social por encima de los intereses
de grupos particulares.
|