
Termina
el 2005, esperamos con ansias el 2006 y todos o casi todos haremos
grandes propósitos y nos desearemos lo mejor para el año que está
por comenzar.
Pero ¿hasta dónde llegarán, al día 10, o 12 de enero? Tenemos en nuestras
manos un regalo demasiado hermoso como para desperdiciarlo, trescientos
sesenta y cinco días en los que, cada uno de ellos nos demanda una
gran responsabilidad: ser felices.
Si
nos damos a la tarea de observar un poco esa ilusión que tenemos y
decidimos abrazarla apretadamente sin dejar que se nos escape, entonces
la oportunidad estará latente.
Si deseamos hacer, de verdad, un cambio en nuestras vidas, ser mejores,
ser más libres y humanos, podemos empezar arrancándonos esas feas
etiquetas que con el tiempo hemos ido acumulando y nos dejan como
esas maletas, selladas obligatoriamente, al pasar de aduana en aduana.
Buscar
quién nos las ha pegado es un trabajo inútil y desgastante, que no
nos dejará grandes ganancias, lo ideal es ocupar toda esa energía
que llevamos dentro en ir limpiando nuestra existencia de todo lo
que nos empaña nuestra felicidad.
Podemos
empezar pidiendo perdón y perdonarnos a nosotros mismos, entender
que no somos perfectos ni estamos destinados para ello, que tenemos
fallas, que cometemos equivocaciones y un enorme número de errores,
entender que podemos equivocarnos y no por eso dejamos de ser buenas
personas ni perdemos el derecho de seguir caminando.
Perdonarnos,
es el primer paso para poder amarnos profundamente y cuidarnos, respetándonos
como pertenencia de Dios, y de ésta manera extender nuestro amor a
quienes nos rodean.
Incluirnos en el mundo, darnos cuenta que existimos, es indispensable
para tomar las riendas de nuestra vida y dejar de cederlas al primero
que pase, nos pondrá en alerta para llevar a cabo nuestras metas.
No
habrá nadie a quien cargarle la factura de nuestras decisiones, pero
lo mejor de todo ésto, es que tampoco habrá qué pagar un gran precio
por lo que se obtenga por mérito propio.
Tenemos
todo para empezar a ser felices:
Dios nos ha regalado capacidad y libertad para decidir, fuerza, valor,
coraje, y podemos también incluir el enojo, que, si lo transformamos
en nuestro motor de arranque, nos traerá grandes beneficios al utilizarlo
como una de las herramientas que nos sacarán del bache, si estamos
ahí.
Todas
las herramientas han sido incluidas en la maleta que se nos entregó
al nacer, de nosotros depende cuáles queremos utilizar y también qué
sellos queremos dejar en ella.
Les
deseo que en esta nueva etapa por llegar, Dios los colme de sabiduría
y fortaleza para que realicen los sueños más caros que han acariciado
por largo tiempo, aceptando ser siempre acompañados de quien todo
lo puede y es nuestra única ayuda leal, generosa y presente en todo
momento: Jesús.
Un
fuerte abrazo desde mi corazón.
¡Feliz 2006!
©Livier
Navarro Yamuni
| Música: |
Kenny G. |
|
Auld Lang Syne |
|
IMPORTANTE:
Este sitio se mantiene en red y es gratuito gracias a los
donativos que envian los visitantes y subscriptores, si
deseas enviar un donativo para el sostenimiento del sitio,
da click aqui:
|
|
Recomienda
"Nuestra edad"
|
|
Para
imprimir esta página:

|
|
Copyright 2003-2008 ©LnYamuni All Rights Reserved.
|