
Hay
ciertas horas en que no necesitamos de un amor.
No
necesitamos de la pasión desmedida.
No
queremos besos en la boca ni cuerpos a encontrarse
en la suavidad de una cama.
Hay
ciertas horas en que solo queremos la mano en
el hombro, el brazo apretado, o solo, el estar
allí, quieto, al lado... sin decir nada
...
Hay
ciertas horas, cuando sentimos que estamos por
llorar, que deseamos una presencia amiga que nos
oiga paciente, que juegue con uno, que nos haga
sonreír.
Alguien
que ría de nuestros chistes sin gracia,
que sienta que nuestras tristezas son las mayores
del mundo, que nos brinde elogios sin fin...
Y
que, a pesar de todas esas mentiras útiles,
nos sea de una sinceridad incuestionable.
Que
nos haga callar la boca o nos evite un gesto impensado.
Alguien
que pueda decirnos: pienso que estás equivocado
pero estoy a tu lado.
O
apenas alguien que nos diga:
¡¡SOY
TU AMIGO!!
¡¡Y ESTOY AQUÍ !!
Desconozco
su autor

|
Recomienda
"Nuestra edad"
|
|
Para
imprimir esta página:

|

|
Copyright 2003-2008 ©LnYamuni All
Rights Reserved.
|
|