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Hay
personas calladas y precisan
de alguien para conversar.
Hay
personas tristes que precisan
de alguien que las mime.
Hay
personas tímidas que
precisan de alguien que las
ayude a vencer la timidez.
Hay
personas solitas que precisan
de alguien para jugar.
Hay
personas con miedo que precisan
de alguien para darles una mano.
Hay
personas fuertes que precisan
de alguien que las hagas pensar
en la mejor manera de usar su
fuerza.
Hay
personas habilidosas que precisan
de alguien para ayudar a descubrir
la mejor manera de usar su habilidad.
Hay
personas que juzgan que no saben
hacer nada y precisan de alguien
que las ayude a descubrir cuanto
saben hacer.
Hay
personas apresuradas que precisan
de alguien para mostrarle todo
lo que no tienen tiempo de ver.
Hay
personas impulsivas que precisan
de alguien que las ayude a no
lastimar a los otros.
Hay
personas que se sienten de afuera
y precisan de alguien que les
muestre el camino de entrada.
Hay
personas que dicen que no sirven
para nada y precisan de alguien
que las ayude a descubrir como
son importantes.
Y
precisan de alguien.
Así
como Tú ¡Mi amigo!
Que
cada uno de nosotros podamos
servir a los demás y
ayudarles en el momento que
lo requieran, porque si ese
es nuestro sentir agradamos
al Señor, nadie es perfecto
pero ayudamos a que la vida
vaya en pos de eso al imitar
a Jesús en nuestra forma
diaria de vivir, si amamos a
los amigos y los demás,
entonces estamos para advertir,
colaborar, y manifestar las
necesidades que tienen.
"Cuando
encuentres perdido el buey o
el burro de tu enemigo, se lo
llevarás. Si ves caído
con la carga al burro del que
te quiere mal, no pases de largo,
sino ayúdalo a levantarlo."
Exodo
23: 4,5
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