Frente a alguna actividad, trabajo o situación nueva,
generalmente, sentimos un cierto miedo. ¿Será
que lo voy a lograr? ¿Será que todo va a salir
bien?
El hecho es que nadie nace conociendo todo, vamos viviendo
y aprendiendo. No existen cosas imposibles, no existen incompetentes.
Todos pueden lograr, sólo
que unos con más y otros con menos facilidad. No podemos
condicionar que, sólo por tener algún defecto
físico o alguna otra limitación, se es inferior
a los demás o, peor aún, se juzga incapaz.
¡Nada de eso! Todos
pueden llegar allá, si así se disponen, con
fe, con perseverancia, con esfuerzo.
Existe una enseñanza
que puede explicarlo mejor:
"El genio es 10% de inspiración y 90% de esfuerzo".
Uno podría citar muchos ejemplos de personas que supieron
vencer, pero sólo voy a recordar éste:
En la antigua Grecia, en Europa, había un hombre que
quería ser orador, pero era tartamudo y presentaba
serias deficiencias en el habla. En aquel tiempo no había
micrófonos ni amplificadores, tenía que ser
al natural, es decir, el individuo tenía que poseer
una voz fuera de serie.
Entonces, ¿qué
hizo él? Se dirigió hasta el sitio más
desierto y se quedó allí durante varios días
haciendo ejercicios de locución con piedritas en la
boca. Y después de algún tiempo se volvió,
si no el mayor, uno de los mejores oradores de su tiempo.
Y todavía existe gente que cree que muchas cosas son
difícil o hasta imposible.
¡Nunca
es tarde para recomenzar una vida!