|
Uno
de estos días ví
una película donde un
hombre que había perdido
sus piernas se había
enojado y resentido con Dios.
Al
encontrarse con un viejo amigo,
le dijo en tono irónico
que todos a quienes encontraba
le hablaban de Jesús
y preguntó: "¿Y
tú? ¿Has encontrado
a Jesús?"
A
lo que al amigo respondió:
"Qué extraño...
No sabía que tuviera
que buscarlo"
Muchas
veces nosotros pasamos nuestras
vidas pensando en la ecuación
perfecta y compleja que nos
mostrará el camino para
encontrar a Dios, cuando Dios
es simple y sencillo, y no se
encuentra lejos sino en cada
una de nuestras células,
donde a cada momento es El mismo
quien sopla vida en nosotros.
No
te preguntes dónde o
cómo encontrarte con
Dios, como dicen muchos, que
les basta cualquier esquina
con Dios y parece que viven
en casas redondas donde no hay
esquinas.
Dios
es simple, perfecto y sencillo,
está en tu corazón
y si pones tu mano en tu corazón
escucharás a Dios trabajar
y mostrándote su amor
en cada uno de los latidos de
tu corazón.

|