San
Basilio el Grande escribió hace unos
cuantos siglos unas ideas para hacernos escalofriar.
Decía:
"El
pan que no comes, es el pan del hambriento;
el vestido colgado en tu armario, es el vestido
del que está desnudo; los zapatos que
no te pones, son los zapatos del que está
descalzo; el dinero que tienes guardado bajo
llave, es el dinero de los pobres; las obras
de caridad que no haces, son tantas injusticias
que tú cometes".
Aún
así decimos:
Señor,
¿por qué permites tantos males?
A
lo que Dios responde:
"Necesito
de tus manos para evitarlos".