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Sueñan las pulgas
con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de
pobres, que algún mágico día llueva de pronto
la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana,
ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por
mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando
de escoba.
Los nadies: los hijos
de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos,
los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:
Que no son, aunque
sean.
Que no hablan idiomas,
sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte,
sino artesanía.
Que no practican cultura,
sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara,
sino brazos.
Que no tienen nombre,
sino número.
Que no figuran en la
historia universal, sino en la crónica roja de la prensa
local.
Los nadies, que cuestan
menos que la bala que los mata.

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"El
libro de los abrazos "
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(Fragmento)
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| Imagen:
Amapolas |
| Bartolomé
Murillo (1617 - 1682) |


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Nuevo
libro de visitas
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