Podemos
determinar 30 características, 4 de las cuales
son consecuencia de las otras 26. Un individuo al
que calificamos de manipulador actúa como mínimo
conforme a una decena (10) de características
de la siguiente lista:
1-
Culpa a los demás en nombre del vínculo
familiar, de la amistad, del amor, de la conciencia
profesional, etc...
2-
Traslada su responsabilidad a los demás o se
desentiende de sus propias responsabilidades.
3-
No comunica claramente sus demandas, necesidades,
sentimientos y opiniones.
4-
Responde muy a menudo de forma confusa.
5-
Cambia de opinión, de comportamiento y de sentimientos
según las personas o las situaciones.
6-
Invoca razones lógicas para enmascarar sus
demandas.
7-
Hace creer a los demás que tienen que ser perfectos,
que no deben cambiar nunca de opinión, que
deben saberlo todo y responder inmediatamente a las
demandas y preguntas.
8-
Pone en duda las cualidades, la competencia y la personalidad
de los demás; critica sin parecer que lo hace,
desvaloriza y juzga.
9-
Hace transmitir sus mensajes a otros o los comunica
de forma indirecta (por teléfono en lugar de
cara a cara, dejando notas escritas).
10-
Siembra cizaña y suscita sospechas, divide
para reinar mejor y puede provocar la ruptura de una
pareja.
11-
Sabe hacerse la víctima para que se le compadezca
(enfermedad exagerada, entorno "dificil",
sobrecarga de trabajo, entre otros).
12-
Hace caso omiso de las demandas (aún cuando
dice ocuparse de ellas)
13-
Utiliza los principios morales de los demás
para satisfacer sus necesidades (nociones de humanidad,
caridad, racismo, "buena" o "mala"
madre, entre otros)
14-
Amenaza de forma encubierta o hace un chantaje abierto.
15-
Cambia radicalmente de tema en el transcurso de una
conversación.
16-
Elude o rehuye las entrevistas y las reuniones.
17-
Cuenta con la ignorancia de los demás y hace
creer en su superioridad.
18-
Miente.
19-
Falsea los hechos para averiguar la verdad, deforma
e interpreta.
20-
Es egocéntrico.
21-
Puede ser celoso aunque se trate de un pariente o
un cónyuge.
22-
No soporta la crítica y niega la evidencia.
23-
No tiene en cuenta los derechos, las necesidades y
los deseos de los demás.
24-
Espera frecuentemente hasta el último momento
para pedir, ordenar o hacer actuar a los demás.
25-
Su discurso parece lógico o coherente, cuando
sus actitudes, sus actos o su forma de vivir responden
al esquema opuesto.
26-
Utiliza halagos para gustarnos, nos hace regalos o
tiene muchas atenciones con nosotros.
27-
Produce un estado de malestar o una sensación
de falta de libertad (trampa).
28-
Es absolutamente eficaz para lograr sus propios fines,
pero a costa de los demás.
29-
Nos induce a hacer cosas que probablemente no haríamos
por voluntad propia.
30-
Es constantemente objeto de conversación entre
personas que lo conocen, aunque no se encuentre presente.
NO
OLVIDE QUE SON NECESARIAS COMO MÍNIMO UNA DECENA
DE CARACTERÍSTICAS PARA PODER HABLAR DE MANIPULADOR.
Extractos seleccionados por M. Parés del libro
"Los manipuladores" de Isabelle Nazare-Aga
¿SOMOS
TODOS MANIPULADORES?
A
menudo se plantea esta pregunta tras leer la lista
anterior. La observación de sus propios comportamientos
le ayudará a encontrar una respuesta.
La
primera diferencia que hay que destacar es la que
existe entre hacer y ser. El hecho de mentir, de hacer
que le compadezcan "un poco" o de tener
celos de vez en cuando no lo convierte en un mentiroso,
una víctima o un celoso. Esta distinción
es capital, pues el proceso de auto-evaluación
global es muy frecuente.
Es
posible que encuentre en usted una, dos, tres, quizás
incluso cuatro de las características citadas,
sin que ello le convierta en un manipulador.
Remítase
a la lista de las 30 características y hágase
primero las preguntas siguientes: ¿Hace que
otros transmitan sus mensajes? ¿Es confuso?
¿Desvaloriza o se muestra despreciativo? ¿Es
explotador? ¿Hace caso omiso de las demandas
de los demás? ¿Crea tensiones o siembra
cizaña? ¿Es celoso? ¿Es egocéntrico?
¿Es mentiroso? ¿Hace chantajes solapados?,
Usted es quien debe responder. Si la duda persiste,
hágale estas preguntas a alguien cercano, pero
hágaselas objetivamente.
Un
manipulador o una manipuladora no es una persona "como
las demás". No hay que confundir jamás
la manipulación que es un mero comportamiento
pasajero con la personalidad manipuladora.
El
manipulador manipula porque no puede hacer otra cosa.
Para él se trata de un sistema de defensa con
frecuencia inconsciente. Contrariamente a lo que podamos
pensar, no se afirma.
Lo
que llamamos una persona afirmada (asertiva) es alguien
capaz de expresar clara y sinceramente sus opiniones,
sus necesidades, sus demandas, sus sentimientos y
sus negativas, sin desvalorizar al otro y en función
del riesgo que corre. Pese a las apariencias, el manipulador
no confía en sí mismo.
Un
manipulador no puede existir sin la presencia del
otro. Siempre se construye comparándose con
el otro, pero introduciendo un dato de lo más
nefasto para su interlocutor: la desvalorización.
No respeta al otro.
Su
arte consiste en hacer creer, con palabras, en la
imagen que desea que se tenga de él. Únicamente
desvalorizando y culpabilizando se valoriza y se desentiende
de sus responsabilidades. Se crea la ilusión
de que es superior a los demás y se convence
de ello.
Observa,
tantea y se las arregla para poner de relieve nuestros
fallos y defectos.
EL NIÑO MANIPULADOR
Una
personalidad se vuelve manipuladora debido a un sistema
de defensa creado en la infancia. El niño manipulador
permanece al acecho de los fallos afectivos de su
padre más vulnerable y le hace sufrir mediante
la culpabilidad o cualquiera de los otros treinta
comportamientos descritos. Consiguen lo que quieren
de los adultos que tienen alrededor. Suelen ser niños-reyes,
demasiado admirados.
Un
manipulador es, ante todo, invisible.
Un 80% de los manipuladores no se dan cuenta de las
verdaderas consecuencias que provocan en los demás:
desvalorización, falta de confianza en sí
mismos, malestar, estrés e incluso destrucción
psíquica.
El
20% de los manipuladores si son conscientes de su
estado y disfrutan de ese poder. Éstos son
bastante perversos; se complacen en adoptar comportamientos
inmorales, desagradables, y desestabilizadores para
los demás.