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UNA
HISTORIA NAVIDEÑA
 
Era
la noche de Navidad. Un ángel se apareció
a una familia rica y le dijo a la dueña
de la casa:
- Te traigo una buena noticia... esta noche el
Señor Jesús vendra a visitar tu
casa.
La
señora quedo entusiasmada. Nunca había
creido posible que en su casa sucediese este milagro.
Trato de preparar una cena excelente para recibir
a Jesús. Encargó pollos, conservas
y vino importados.
De
repente sonó el timbre. Era una mujer mal
vestida, de rostro sufrido, con el vientre hinchado
por un embarazo muy adelantado.
-
Señora... ¿no tendría algún
trabajo para darme?... Estoy embarazada y tengo
mucha necesidad del trabajo.
-¿Pero
ésta es hora de molestar?.. Vuelva otro
día, respondió la dueña de
la casa. Ahora estoy ocupada con la cena para
una importante visita.
Poco
después, un hombre, sucio de grasa, llamó
a la puerta.
-Señora,
mi camión se ha arruinado aquí en
la esquina. Por casualidad, ¿no tendría
usted una caja de herramientas que me pueda prestar?..
La
señora, ocupada como estaba limpiando los
vasos de cristal y los platos de porcelana, se
irritó mucho..
-¿Usted
piensa que mi casa es un taller mecánico?..
¿Dónde se ha visto importunar a
la gente así?... Por favor, no ensucie
mi entrada con esos pies inmundos!
La
anfitriona siguió preparando la cena...
abrió latas de caviar, puso champaña
en el refrigerador, escogió de la bodega
los mejores vinos, preparó unos coctelitos.
Mientras
tanto alguien afuera batió las palmas.
Será que ahora llega Jesús, pensó
ella emocionada y con el corazón acelerado
fue a abrir la puerta. Pero no era Jesús.
Era un niño harapiento de la calle.
-Señora,
deme un plato de comida.
-¿Cómo
te voy a dar comida si todavía no hemos
cenado?... Vuelve mañana, porque esta noche
estoy muy atareada.
Al
final, la cena estaba ya lista. Toda la familia
emocionada esperaba la ilustre visita. Sin embargo,
pasaban las horas y Jesús no aparecía...
Cansados
de esperar empezaron a tomar los coctelitos, que
al poco tiempo comenzaron a hacer efecto en los
estómagos vacíos y el sueño
hizo olvidar los pollos y los platos preparados.
A
la mañana siguiente, al despertar, la señora
se encontró con gran espanto frente a un
ángel.
-Un
ángel puede mentir?... Gritó ella.
Lo preparé todo con esmero, aguardé
toda la noche y Jesús no apareció.
¿Porqué me hizo esta broma?...
-No
fui yo quien mentí, fue usted la que no
tuvo ojos para ver, dijo el ángel.
Jesús
estuvo aquí tres veces, en la persona de
la mujer embarazada, en la persona del camionero
y en el niño hambriento. Pero usted no
fue capaz de
reconocerlo y de acogerlo.
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