|
No
espere morir para ir a la iglesia,
que le lleven en carroza fúnebre
porque entonces...
Irá,
a pesar de la temperatura.
Irá,
a pesar de los sentimientos
de su familia.
Irá,
a pesar de la condición
de su cuerpo.
Irá
usted al altar, pero no podrá
orar.
Irá,
sin importar cuántos
hipócritas (a su juicio)
haya en la iglesia.
Irá,
a pesar de que lo necesitan
mucho en el trabajo y en su
empleo.
No
podrá disfrutar del canto,
por armonioso y bello que sea.
Lo
que el sacerdote diga, ya no
lo podrá usted poner
en práctica.
Estará
usted muy necesitado, pero nadie
ya podrá ayudarle.
Ya
nunca más podrá
usted ir a la iglesia.
Tendrá
muchas flores a su alrededor,
pero no podrá disfrutar
de las mismas.
El
sacerdote preferirá ayudarle
hoy que tratar de consolar a
sus seres queridos si usted
muriera alejado de Dios.
Desconozco
su autor

|