|
El
Paradigma equivocado del fracaso
| Paradigma:
En sentido sociológico significa la constelación
de creencias, valores, técnicas, etc., que
comparten los miembros de una comunidad dada. En el
mundo de la academia se define el paradigma como un
modelo o patrón aceptado. |
El
paradigma equivocado del fracaso nos atrae miedo e indecisión
y es la razón por la que nos arriesgamos pocas
veces en la vida y no hay posibilidad del éxito
sin correr el riesgo del fracaso.
Las
connotaciones negativas psicológicas después
de que hemos vivido un fracaso:
Experimentamos una sensación de hundimiento y las
cosas pequeñas las agigantamos, dramatizamos y
las usamos como un mecanismo de defensa y justificación:
"Después de todo lo que he sufrido me deben
tolerar todo".
El primer impacto es no dar crédito que esto nos
tenga que suceder precisamente a nosotros, y buscamos
intuitivamente a un culpable o alguna circunstancia que
nos libere de nuestra responsabilidad en lo sucedido.
Nos invade una parálisis inmediata y un gran temor
de volver a intentarlo nos hace melindrosos y temerosos.
Tratamos de encontrar muchas veces en forma inconsciente
el porqué. Y finalmente, un fracaso no superado
se encadena a una secuencia de muchos más.
Es indiscutible que el fracaso nos produce sufrimiento,
pero debemos siempre recordar que es la forma suprema
de aprendizaje, que si tenemos la capacidad de asimilarlo
y nos lleva a operar cambios personales el fracaso se
convierte en sabiduría; cuando logramos liberar
a otros o las circunstancias y centramos nuestra atención
en lo que nosotros fallamos, el camino al éxito
se empieza a despejar e iniciamos una vida más
digna y de mayor categoría, nos estamos convirtiendo
en nuestros propios maestros.
La frustración de no alcanzar lo que deseamos desata
en nosotros un cúmulo de emociones, desde rabia
hasta impotencia, y estas sensaciones serán tan
intensas de acuerdo con la jerarquía de valores
que gobiernan nuestra vida, por eso, para algunos, perder
dinero es como perder la vida, "ahí donde
está la mente del hombre, está su corazón".
Lo
importante del fracaso es asumirlo y levantarse, es maravilloso
contemplar al ser humano que crece ante la adversidad
y vuelve nuevamente a empezar.
Habrá que hacer una importante salvedad, si el
fracaso no es asimilado en forma adecuada que nos haga
madurar, se convierte en neurosis y nos amarga la existencia
y nos va hundiendo en el pesimismo, que es la antesala
obligada hacia la depresión, nos invade un conformismo
y nos hunde en una apatía tal hasta contemplarlo
como si éste estado fuera positivo.
Los
fracasos representan uno de los momentos estelares de
la vida, nos ofrecen la gran oportunidad de aprender y
ser mejores, la escuela del sufrimiento superado, es donde
se logra la madurez de la personalidad y la vida se convierte
en un juego de aprendizajes que nos llevan a evolucionar.
Y otros de los momentos estelares de la vida son precisamente
los éxitos que nos indican los caminos correctos
y nos retan a escalar cumbres mayores.
Alcanzar
la felicidad es el paradigma superior que todos deseamos
lograr, y lo que implica su realización está
en:
Tener
un sentido existencial, una misión que cumplir.
Disfrutar cada instante de nuestra existencia, entendiendo
que la vida hay que irla resolviendo cotidianamente, al
ritmo de su desarrollo; la felicidad no es una meta, es
una ruta por recorrer.
El estar consciente de nuestras virtudes y limitaciones
es saber nuestra geografía y nuestras fronteras,
aceptarnos y estimular permanentemente nuestro desarrollo.
Vivir en forma coherente, de acuerdo con nuestros principios
y valores, representa estar bien con nosotros mismos.
Tener un proyecto de vida donde se combinen el amor, el
trabajo y la cultura.
La felicidad no consiste en no tener sufrimientos, es
su combinación con las alegrías cuando ambas
se viven con amor. Si usted desea un mundo donde existan
más seres felices, empiece por usted, y tenga la
certeza de que hay un infeliz menos en el mundo. La felicidad
también consiste en renunciar a ser de la clase
de seres que van a la deriva, resolviendo la vida como
se va presentando, improvisando en todo momento, y que
por supuesto, no tienen ninguna ruta que seguir .
Para
tener una vida plena es necesario reconciliarnos con el
pasado, asimilarlo y superarlo en sus aspectos negativos,
implica vivir intensamente el presente y estar abierto
al porvenir; debemos aprender a valorar cada etapa de
nuestra vida y proyectarla con grandes expectativas de
triunfo en todos nuestros roles, vivir satisfechos, porque
estamos viviendo de acuerdo con lo que teníamos
proyectado, y entender que la felicidad es un resultado
de todo lo anterior.
Finalmente,
debemos incorporar la segunda parte del paradigma de la
felicidad, hacer felices a otras personas, para lograr
la plena realización no basta con realizar solamente
nuestra individualidad, sino que se hace necesario estimular
el desarrollo de todos nuestros roles; a nivel pareja,
uno de los momentos estelares de la existencia es cuando
encontramos con quién compartir nuestro camino;
cuando se produce ese gozo interior que es promesa de
futuro; cuando nos alegramos con la evolución y
el bien del otro.
Cuando no deseamos cambiarle, sino cuando él libremente
se puede realizar, aceptar a otro en sus cualidades, pero
el auténtico amor es cuando lo aceptamos con sus
propias limitaciones; cuando amamos el es, no el debe
ser; cuando entendemos su mundo de significados, y para
uno es importante lo que el otro desea lograr; cuando
su lucha es nuestra y las frustraciones y alegrías
son inmensidades compartidas.
En
el rol familiar, cuando aspiramos auténticamente
a proveer a todos aquellos que la forman, proveer los
mejores medios de realización y sin coartar su
libertad los educamos para ejercerla responsablemente,
educar para forjar seres libres y responsables en principios
y valores.
En
el rol social, el paradigma es conquistar y conservar
la auténtica amistad, cuando podemos compartimos
en penas y alegrías, y vivir el apoyo y la seguridad
que ofrece la auténtica amistad.
En
el rol laboral, cuando logramos creamos el paradigma de
que es el medio donde encontramos las oportunidades de
expresar nuestra grandeza en el servicio, cuando hacemos
del trabajo una virtud, cuando la acción productiva
se convierte en reto y disfrute pleno, cuando anhelamos
encontramos en medio de la acción, porque significa
nuestro estado natural de plenitud.
Y
finalmente, en el rol social, cuando aceptamos con alegría
que nuestra existencia obedece a un fin superior, que
tenemos una tarea que realizar, un papel que desempeñar
contribuyendo a que algo mejore; cuando dimensionamos
nuestro breve existir como una valiosa contribución
a la creación, nuestra vida tiene sentido existencial;
cuando hemos podido traspasar el cumplir con aquello que
es nuestra propia responsabilidad podremos decir al fin
que hemos encontrado una estrella por la cuál vivir.
De
la página de Miguel Ángel Cornejo
Diseño
©LnYamuni
| Música: |
Beethoven
Adagio Sostenuto
|
|
Para
imprimir esta página:

|
|
Copyright 2003-2008 ©LnYamuni All Rights
Reserved.
|
|