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¿No
sería maravilloso que todos los demás nos trataran
amablemente? ¿Cuántas veces al tener que tratar
con una persona, por cualquier motivo que sea, te sientes disgustado
por la manera en que se dirige a ti? Esto puede cambiar si entiendes
un principio muy sencillo: los demás te tratarán
de la misma manera que tú los tratas a ellos. Pero no
basta con entender este principio: además debes esforzarte
por poner en práctica las consecuencias del mismo.
Piensa un poco:
¿qué es lo que arrojas a las personas que se encuentran
contigo? O dicho de otra manera: ¿qué es lo que
se desprende de ti cuando haces contacto con un semejante? Si
lo que sale de ti es una sensación de rechazo y de disgusto,
esto es lo mismo que la otra persona experimentará con
respecto a ti. Lo mismo que damos es lo que recibimos. Y acá
no cuentan solamente las palabras que digas, sino muchas otras
cosas.
Existe un lenguaje
que no es verbal, sino corporal. La expresión de la cara
es muy importante en este lenguaje, aunque hay otros medios
de comunicación no verbal, como la postura del cuerpo.
Puedes verbalizar la frase "Buenos días", pero
lo que importa no son las palabras (o no solamente las palabras),
sino la forma en que lo dices y tu expresión facial en
ese momento. Lo que dices sin hablar puede contrarrestar completamente
las palabras que pronuncias.
Muchas personas
desconocen por completo este aspecto de la comunicación
humana, fiándose por entero de las palabras que dicen,
y después no entienden los resultados que se producen.
¿Cómo -se preguntan- si yo lo saludé amablemente,
me contesta de esa manera? Es que lo que importa no es lo que
se dice, sino cómo se lo dice. La actitud revela más
que las palabras, y la gente lo que percibe es la actitud y
no las palabras.
Cuando llegamos
a este punto podemos preguntarnos porqué ocurre esto
de que el lenguaje verbal va en un sentido y el lenguaje corporal
va en otro. La respuesta es que el lenguaje corporal es inconsciente
en la mayoría de las personas, ya que sólo a través
de la senda del crecimiento personal se consigue un grado de
conciencia tal como para controlar tanto el lenguaje hablado
como el lenguaje corporal. La mayoría de las personas
no tiene un grado de conciencia de su cuerpo suficiente como
para controlar lo que éste dice.
Al ser inconsciente
el lenguaje corporal, está revelando lo que realmente
pensamos. En el progreso de la evolución, el lenguaje
hablado es de aparición tardía con respecto al
lenguaje corporal. Los animales, que no hablan, se comunican
solamente a través de este último. Cuando se encuentran
dos perros, no se hablan; se comunican a través del lenguaje
de sus cuerpos. Es por esto que el lenguaje corporal tiene preponderancia
sobre el lenguaje verbal
Si una persona
me habla cortésmente y al mismo tiempo agita su puño
cerrado delante de mis narices, a lo que voy a hacer caso es
a este gesto y no a lo que me diga. Esto es así porque
inconscientemente voy a suponer que su gesto representa su real
forma de sentir y no lo que me está diciendo. Esto es
correcto en la mayor parte de las personas; si su actitud hacia
los demás es de hostilidad, ello se traslucirá
a través de la capa de urbanidad que representan sus
palabras.
Por lo tanto,
para evitar que los demás te traten con hostilidad, lo
primero que tienes que hacer es eliminar la hostilidad dentro
de ti mismo, porque, aunque quieras disfrazarla con muy bonitas
palabras, la gente hará caso a lo que realmente sientes
y que se percibe a través de tu lenguaje corporal. Y
si lo que perciben es hostilidad, pues hostilidad es lo que
vas a recibir a cambio.
Desconozco
su autor

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