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Relatar las hazañas
de heroísmo y perseverancia de nuestros antepasados
en la fe no implica riesgo alguno. Es bastante sencillo
hacerlo mientras uno está sentado cómodamente
en un escritorio.
Sin embargo, quienes
se deciden a conformar su vida con las exigencias del
Evangelio; regresan una y otra vez a esos testimonios
que registran la fidelidad de los primeros cristianos,
para cimentar su esperanza.
Los cristianos genuinos
que articulan su fe con las situaciones sociales más
importantes están delante de nosotros. Continúan
buscando servir al proyecto de Jesús como personas
responsables, como ciudadanos participativos que abogan
y luchan por un país más justo y digno.
Ellos son un
llamado gratuito y generoso que Dios nos regala.
Su presencia nos estimula
y de alguna manera, apuntala y documenta nuestra esperanza:
es posible ser cristiano, asumiendo una actitud digna
y positiva ante las situaciones que nos desafían.
Reflexión
dominical "La verdad católica"
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