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Estamos tan abrumados
por la enormidad de nuestros males sociales que nos viene
la tentación de darles la espalda. No podemos hacerlo
porque incumpliríamos nuestra responsabilidad como
ciudadanos y como creyentes.
La crisis económica,
la inseguridad social y los demás desafíos
que nos aquejan se resolverán en la medida en que
asumamos los retos más pequeños. La
cooperación y el esfuerzo solidario nos permitirán
alcanzar pequeñas victorias.
Lo anterior nos alentará
a seguir adelante. Sin que nos demos cuenta, trabajando
con constancia y generosidad, remontaremos la crisis.
Cuando llegue la hora de recoger los frutos, ya no nos
acordaremos de la hora fatigosa de la siembra. Así
es el reinado de Dios.
Fuente:
Reflexión
dominical "La verdad católica"
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