|
-
19 -
Literalmente nos encontramos
sin saber hacia dónde dirigir la mirada. Los mexicanos
vivimos como ovejas sin pastor. Los liderazgos y las figuras
públicas se diluyen ante el predominio de la violencia
y la corrupción imperantes. Atemorizados y desalentados
como estamos, podemos dejarnos seducir por las "viejas
recetas" que parieron el malestar que nos aqueja.
Los males sociales
de los que somos víctimas se han convertido también
en nuestra segunda piel. En ese caldo de cultivo de la
ilegalidad "vivimos, nos movemos y somos". Por
esa inercia nos resulta tan complicado construir caminos
de convivencia que nos permitan vivir con paz y justicia.
Los cristianos podemos
redescubrir a Jesús para reconocer el llamado que
nos lanza a vivir a contracorriente de la cultura del
egoísmo que nos asfixia.
Fuente:
Reflexión
dominical "La verdad católica"
|