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Domingo
de Ramos
Un Dios que ofreciera
protección y seguridad permanente y total a quienes
creyeran en El, se convertiría en una especie de
talismán.
El justo que es fiel
a Dios no obtiene una especie de inmunidad contra el sufrimiento.
La resurrección será la confirmación
que acreditará a Jesús y nos demostrará
que el sufrimiento aparentemente absurdo, de quien sacrifica
su vida y seguridad personal, no termina en la muerte.
Esta creencia no aligera
el peso de la cruz, ni tampoco nos motiva a buscar el
sufrimiento. Sin embargo, sí nos anima a confiar
y esperar en Dios, que permanece ocultamente presente
en medio de nuestro sufrimiento.
El crucificado nos
invita a ser solidarios con los que sufren y nos anima
a luchar contra las causas de dicho sufrimiento.
Fuente:
Reflexión
dominical "La verdad católica"
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