|
-
89 -
Para ninguno de nosotros
resultan desconocidas las historias ni los rostros de
emigrantes que atraviesan nuestro territorio hacia el
vecino país del norte, tampoco ignoramos el calvario
y las vejaciones que sufren los nuestros, cuando deciden
cruzar para "el otro lado".
Es obvio que la generalidad
de las personas no abandona la modesta tranquilidad de
su hogar por ambición o ganas de vivir una aventura.
En la mayoría
de los casos, emigran porque escasean las oportunidades
de alcanzar un nivel de vida digno para ellos y para sus
familias en sus lugares de origen.
Esa situación
es un reto permanente para nuestra fe y nuestra convicción
ciudadana. El relato evangélico nos presenta a
Jesús y su familia enfrentando la emigración.
Una razón más
para fortalecer nuestra sensibilidad social y nuestra
actitud solidaria y generosa hacia todas las personas
que se desarraigan de su tierra, para buscar un futuro
mejor para los suyos.
Reflexión
dominical "La verdad católica"
|