|
-
99 -
No es fácil
interiorizar por propia decisión el proyecto humanizador
que nos ofrece el Señor. La soberbia y el engreimiento
nos empujan a afirmar desmedidamente nuestras propias
convicciones egoístas.
Para resistir a ese
empalagoso canto de las sirenas del hedonismo y la incongruencia
necesitamos confrontar permanentemente nuestra vida y
nuestras opciones con el proyecto de Dios.
Recordar, meditar,
reflexionar de forma transparente sobre las enseñanzas
y de manera especial, sobre la vida del Señor Jesús,
es nuestra tabla de salvación.
En una sociedad que
parece marchar sin brújula ni referente seguro,
los cristianos tenemos un faro cierto a dónde voltear
en las horas de duda y confusión: escuchar y poner
en obra la palabra de Jesús.
Reflexión
dominical "La verdad católica"
|