Al llegar la medianoche
y romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo...
y se fueron acercando
y alargaron hasta el Niño
sus cien cuellos, anhelantes
como un bosque sacudido.
Bajó un buey su aliento al rostro
y se lo exhaló sin ruido,
y sus ojos fueron tiernos,
como llenos de rocío...

Una oveja lo frotaba
contra su vellón suavísimo,
y las manos le lamían,
en cuclillas, dos cabritos...
Las paredes del establo
se cubrieron sin sentirlo
de faisanes y de ocas
y de gallos y de mirlos.
Los faisanes descendieron
y pasaban sobre el niño
su ancha cola de colores;
y las ocas de anchos picos
arreglábanle las pajas;
y el enjambre de los mirlos
era un vuelo palpitante
sobre del recién nacido..
Y la Virgen entre el bosque
de los cuernos, sin sentido,
agitada iba y venía
sin poder tomar al Niño.
Y José sonriendo iba
acercándose en su auxilio...
¡Y era como un bosque todo
el establo conmovido!


Siguiente
Música: Noche de Paz Piano solo
IMPORTANTE: Este sitio se mantiene en red y es gratuito, gracias a los donativos que envian, para enviar un donativo y ayudar al sostenimiento del sitio, click aqui:

Enviar este enlace a tus amigos

Recomienda esta página!
Dile a un amigo de este sitio! Free Tell A Friend
from Bravenet

Para imprimir esta página:

imprimir esta página

Copyright 2003-2008 ©LnYamuni All Rights Reserved.