Tristes
maderas, vidrios o sufrientes herrajes,
anillos, foscas piedras, caracoles marinos,
lamentan en la noche sus contrarios destinos
y buscan sus orígenes, extraños
y salvajes.
Entonces
suben himnos ocultos, homenajes
donde los mares lloran. Y sollozan los pinos
por humilladas mesas y estantes anodinos,
cruelmente separados de troncos y ramajes.
Y un motín
de murmullos eleva sus clamores
de sospechosos y altos, graves aparadores,
y de crujientes cómodas y muebles taciturnos.
Y con el
alba tímida, súbitamente callan.
Y de nuevo en las sombras, en su lamento estallan,
y la palabra inician con los ruidos nocturnos.
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Esta
joya musical es considerada por muchos
como la mejor y más representativa
obra del autor.
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* * Un agradecimiento muy grande a nuestro
amigo J. Eduardo Scarso Japaze, quien
ha sido partícipe en este enlace.
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