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Fueron
angostas las calles
esa
mañana que me cubrió
de hojas y flores
mientras
me devolvías los recuerdos
en
el silencio de las escondidas
palabras.
Al
fondo del alma latían
todas las vagas negaciones
y
el desconcierto.
¿Es
que no era yo el agua?
¿El
oropel tiene el mismo brillo
de la verdad?
El
amor simula caretas
los
días se equivocan y juegan
al disfraz.
¿Por
qué este afán
mío de esperarte
en
los umbrales
si
me matas entre dos luces de
madrugada
y
me dejas en la playa barrida
por el viento?
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