|
Soneto
LXVI
No
te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Te
quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.
Tal
vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.
En
esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.
©Pablo Neruda
|
Para
imprimir esta página:

|
|
Copyright
2003-2008 ©LnYamuni All Rights Reserved.
|
|