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Soneto
XLVII
Detrás
de mí en la rama quiero verte.
Poco a poco te convertiste en fruto.
No te costó subir de las raíces
cantando con tu sílaba de savia.
Y
aquí estarás primero en flor fragante,
en la estatua de un beso convertida,
hasta que sol y tierra, sangre y cielo,
te otorguen la delicia y la dulzura.
En
la rama veré tu cabellera,
tu signo madurando en el follaje,
acercando las hojas a mi sed,
y
llenará mi boca tu sustancia,
el beso que subió desde la tierra
con tu sangre de fruta enamorada.
©Pablo Neruda
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