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A
diario nos esforzamos por lograr
algo:
Se
esfuerza la madre por su familia.
Se
esfuerza el padre en su trabajo.
Se
esfuerzan los hijos en las escuelas.
Se
esfuerzan los jóvenes
en sus primeras labores.
Se
esfuerzan los abuelos por la
familia que ha crecido.
Se
esfuerzan todos los miembros
de congregación.
Y
llegan los días, cuando
todos nos damos cuenta lo débiles
que somos:
No
hay ánimo de cocinar.
Ya
no podemos correr las dos millas.
La
hierba se ha puesto como un
bosque.
La
casa lleva muchos años
sin pintar.
No
dan deseos de afeitarse.
Ir
al parque es un fastidio.
Si
es mujer, hasta el deseo de
ir a las tiendas ha perdido.
Si
es hombre, los hijos lo ven
detrás de un periódico
toda la tarde.
Ir
a la iglesia los domingos es
una carga.
Los
sermones producen sueño.
El
que antes decía versos,
ahora escucha música.
El
que antes escuchaba música
ahora es un gritón.
El
que antes contestaba todos los
correos electrónicos,
ahora solamente se alegra que
le escriban y cuando contesta,
lo hace con una cola tan larga
que congela mi pobre y vieja
PC, de los años 90's
, y es para darme la noticia
"urgente" de que viene
un "virus" en camino
y que no lo abra, o que lo reenvié
porque le van a dar 0.07 centavos
a alguien, y en otras ocasiones
me envía ese amigo un
power point, que tarda media
hora en abrirse y el video tiene
cinco segundos de duración
y es para decirme un chiste
absurdo.
Por
eso me pongo a pensar, qué
lindo sería que nos renováramos,
así como el águila
entonces tendríamos:
Comida
caliente.
Más
dinero en los hogares.
Mejores
calificaciones de los estudiantes.
Abuelos
felices.
Patios
con hermosos jardines.
Iglesias
avivadas, pastores motivados
y ovejas bien alimentadas.
Cuerpos
atléticos.
Casas
con paredes pintadas.
Rostros
afeitados.
Voces
románticas.
Volverán
los versos a los labios.
Las
mujeres sonreirán ante
los versos melodiosos.
Cada
tarde, al revisar el correo
electrónico, veremos
que nuestros amigos, por fin
nos han escrito, porque veremos,
sus simpáticos errores
de ortografía, y las
dos líneas que con un
gran esfuerzo han logrado escribir,
pero que sin embargo, nos alegran
la vida.
Todo
eso es posible
si pedimos
a nuestro Creador que nos ayude,
porque estamos dispuestos a
renovarnos.
Desconozco
su autor
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