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Hablamos
de "hallar" tiempo
para nuestros hijos o de hacer
tiempo para las personas en
nuestra vida o para los amigos.
Damos
la impresión de que las
relaciones son apenas una parte
de nuestra vida, junto con tantas
otras ocupaciones. A
veces pensamos, lo que más
importa en nuestra existencia,
son las relaciones y no los
logros o la adquisición
de bienes.
Entonces,
¿por qué le prestamos
tan poca atención a las
relaciones?
Cuando
estamos muy ocupados, afectamos
el tiempo que dedicamos a las
relaciones, quitándoles
la energía y atención
necesarias. Es
posible evaluar la importancia
que le asignamos a algo considerando
el tiempo que estamos dispuestos
a dedicarle. Cuanto
más tiempo le dedicamos
a algo, más evidente
resulta la relevancia y el valor
que tiene para nosotros.
Si
quieres conocer las prioridades
de una persona, fijate en cómo
usa el tiempo.
El
tiempo es el regalo más
preciado que tenemos porque
es limitado.
Podemos
producir más dinero,
pero no más tiempo. Cuando
le dedicamos tiempo a una persona,
le estamos entregando una porción
de nuestra vida que nunca podremos
recuperar. No
es suficiente decir, que las
relaciones son importantes,
debemos demostrarlo en acciones,
invirtiendo tiempo en ellas.
Las
palabras por sí solas
nada valen...
La
esencia del amor, no es lo que
pensamos, hacemos o aportamos
a los demás. Es
cuánto entregamos de
nosotros mismos a los demás.
El
mejor regalo de amor, no son
los diamantes, ni las rosas,
ni los dulces.
Es
la atención dice: "Te
valoro tanto que te entrego
mi bien más valioso:
mi tiempo".
Siempre
que dediques de tu tiempo, estarás
haciendo un sacrificio y el
sacrificio es la esencia del
amor o amistad.
Es
posible dar sin amar, pero no
se puede amar sin dar.
Amar
es entregarse: dejar de lado
mis preferencias, comodidad,
objetivos personales, seguridad,
dinero, energia y tiempo para
el beneficio de otra persona.
El
mejor uso que le puedes dar
a la vida, es amar. La mejor
expresión de amor es
el tiempo. El mejor momento
para amar es ahora.
Desconozco
su autor

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