Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que ésto pasa por que debe ser así para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.

Tú no sabes quiénes son estas personas, pero cuando fijas tus ojos en ellos sabes y comprendes que ellos afectarán tu vida de una manera profunda.

Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realización entiendes que sin que superar estas cosas nunca hubieras realizado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón.

Nada sucede por casualidad o por la suerte.

Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de pura tonterías, todo ocurre para probar los límites de tu alma.

Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave, lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana cómoda y segura, mas empañada y sin razón.

La gente que conoces afectan tu vida, las caídas y los triunfos que tú experimentas crean la persona que eres. Aún se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizás serán las más significativas en nuestras vidas.

Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón le das gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de la confianza y a tener más cuidado de a quien le abres tu corazón.

Si alguien te ama, ámalos tú, no porque ellos te aman sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. Haz que cada día cuente y aprecia cada momento además de aprender de todo lo que puedas aprender, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento.

Entabla una conversación con gente que no hayas dialogado nunca y actualmente escúchalos y presta atención. Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto.

Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo.

Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y ¡créelo!, si no crees en ti mismo nadie mas lo hará.

Crea tu propia vida encuéntrala y disfrútala.

Desconozco su autor

Imagen utilizada: CLAUDE MONET, La estación de Saint-Lazare, 1877.
Óleo sobre tela. Fogg Art Museum at Harvard University.

 

Música: Ernesto Cortazar
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