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Menuda
pregunta ¿Verdad?
La
del vaso, que retiene y que no
da nada.
La del canal, que da y no retiene.
La de la fuente, que crea, retiene
y da.
Y
entonces comprendí que,
hay seres humanos-vaso,
cuya única ocupación
es almacenar virtudes, ciencia
y sabiduría, objetos y
dinero. Son aquellos que creen
saber todo lo que hay que saber;
tener todo lo que hay que tener,
y consideran su tarea terminada
cuando han concluido su almacenamiento.
No pueden compartir su alegría,
ni poner al servicio de los demás
sus talentos, ni siquiera repartir
sabiduría. Son extraordinariamente
estériles; servidores de
su egoísmo; carceleros
de su propio potencial humano.
Por
otro lado existen los seres
humanos-canal,
son aquellas que se pasan la vida
haciendo y haciendo cosas. Su
lema es: "producir, producir
y producir". No están
felices si no realizan muchas
muchísimas actividades
y todas de prisa, sin perder un
minuto. Creen estar al servicio
de los demás, fruto de
su neurosis productiva, cuando
en realidad su accionar es el
único modo que tienen de
calmar sus carencias; dan, dan
y dan; pero no retienen. Siguen
dando y se sienten vacíos.
Pero
también podemos encontrar
seres humanos-fuente,
que son verdaderos manantiales
de vida. Capaces de dar sin vaciarse,
de regar sin decrecer, de ofrecer
su agua sin quedarse secos. Son
aquellos que nos salpican "gotitas"
de amor, confianza y optimismo,
iluminando con su reflejo nuestra
propia vida.
Desconozco su autor
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