La gente suele sentir vergüenza por muchas cosas: Por el físico, por la educación, por la forma de vestir, por la forma de hablar, a veces por las acciones de otras personas, a veces por las propias.

Pero la mayoría de las cosas por las que la gente siente vergüenza, no justifican tal sensación. Uno no debería avergonzarse por sus condiciones físicas, ni culturales, ni nada de eso. Sólo debería sentirse algo así cuando uno daña a alguien teniendo conciencia previa del daño que puede causar.

Debemos tener en cuenta que casi nadie nos rechazará por ser gordos o narigones, o por no ser eruditos en algo, o por no vestirnos a la moda... A la gente, lo que verdaderamente le importa, es que seamos buenas personas... con un espíritu puro, y un proceder limpio y recto.

Si alguien nos rechazara por el físico o cualquiera de esas cuestiones superfluas, no debemos preocuparnos: Esa persona no vale la pena...

No, no vale la pena...

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