|
(Con
dedicatoria para todos los jóvenes)
Una
joven discutía acaloradamente
con su padre y defendía
sus derechos de asistir a una
fiesta popular, un lugar donde
se reunían personas de
no muy buena reputación.
El
padre le daba razones contundentes,
pero la joven se resistía
a aceptarlas.
Inesperadamente,
la discusión cambió
de giro y el padre la invitó
a bajar juntos al sótano
donde había mucho polvo
y se guardaba carbón, pero
que lo hiciera con un vestido
blanco y que solo de esa forma
conseguiría el permiso.
Ante
la propuesta de su padre, la joven
replicó que si podía
bajar, pero no con el traje blanco,
pues se le iba a ensuciar.
"Ves
hija mía, dijo el padre
con voz amorosa, nada impide que
puedas bajar al sótano
con un traje blanco, pero si hay
mucho que impida que puedas subir
con el mismo color.
De
la misma manera, nada impide que
asistas a ese sitio que deseas
ir; pero ten por cierto que no
regresarás la misma, algo
de lo que es tuyo se perderá
allí".
Desconozco
su autor
|